jueves, 26 de febrero de 2026

domingo, 15 de febrero de 2026

DAVID



David estaba cuidando las ovejas. Las vigilaba con mucha atención. David era pastor. Era muy bueno en su trabajo. Las ovejas sabían que estaban a salvo cuando las cuidaba David. Les buscaba prados con hierba verde y sabrosa y las llevaba a beber agua limpia y transparente. David tenía siete hermanos mayores. Tres de ellos eran soldados del rey Saúl.

Los filisteos luchaban contra el rey Saúl y sus soldados. Tenían de su parte a un hombre enorme, el gigante Goliat, y por eso estaban seguros de ganar.

Goliat era gigantesco y muy fuerte. Parecía de hierro: nadie podía hacerle daño.

Os desafío a luchar contra mí! -gritaba a los soldados del rey Saúl-. Os desafío a todos a luchar contra mí.

Todos tenían miedo de aquel hombre de hierro. Entre aquellos soldados estaban los tres hermanos mayores de David.

Un día, el padre de David le dijo:

-Ve a ver cómo están tus hermanos. Quizá tengan hambre. Aquí tienes diez barras de pan y diez quesos cremosos. Coge un poco de trigo tostado.

David llegó justo a tiempo de oír los gritos de Goliat.

Como nadie se movía, David se dirigió a los soldados:
-Ese gigante tiene demasiados humos. No podemos dejar que se salga con la suya.

Y a continuación, le dijo al rey Saúl:
-No tengo miedo a Goliat. Pelearé contra él.

-Pero eres sólo un muchacho.

-En casa yo cuido de las ovejas -dijo David-. A veces, los leones y los osos intentan llevárselas, y entonces tengo que protegerlas. Si Dios me cuida frente a los leones y los osos, también me cuidará frente a ese gigante.

David cogió su fuerte bastón. Bajó al arroyo. Escogió cinco piedras lisas que encajasen con su honda de pastor y se marchó a pelear con el gigante.

-¿Eso qué es? -se reía el gigante-. ¿Un niño con un palo que viene a vencerme?

David cogió una de las cinco piedras lisas y la lanzó con su honda: ¡Ssssssssssum!

La piedra golpeó a Goliat en medio de la frente y lo tiró al suelo.
El ejército de Saúl se alegró y lo festejó.
¡Y los filisteos se marcharon!

Tu primera Biblia. Edebé.

domingo, 1 de febrero de 2026

SAN PABLO

Pablo era un judío convencido, que perseguía a los cristianos. Era tal su odio a Jesucristo y a sus seguidores que fue uno de los que participaron en la muerte del primer mártir del cristianismo, San Esteban.

Un día que iba desde Jerusalén a Damasco para perseguir a los cristianos, Jesús se le apareció en el camino. Pablo se cayó del caballo y se quedó ciego, mientras escuchaba una voz: "¿Por qué me persigues?"

Tras recuperar la vista, Pablo se fue al desierto a meditar sobre lo que le había pasado. Así comenzó la nueva vida de quien sería más tarde uno de los misioneros más grandes de la historia.

En cuatro viajes recorrió gran parte del mundo romano, predicando y fundando Iglesias. Fue perseguido, apedreado, azotado y encadenado, lo que tuvo siempre como un orgullo, porque así demostraba su amor a Jesucristo, a quien había perseguido.

Durante los años que pasó evangelizando, Pablo escribió cartas a los cristianos que había anunciado el Evangelio, para alentarlos en su fe. Esas cartas se leen hoy en día en todas las Iglesias del mundo en las celebraciones de los sacramentos. 

En uno de sus viajes llegó a Filipos, en Grecia. Se trataba dela primera vez que legaba un misionero y apóstol a Europa. Allí logró la conversión de Lidia, una vendedora de telas. Fue una de las primeras personas europeas que se convierten a la fe cristiana.

Acusado por los judíos de ir contra Dios y el César, fue llevado encadenado a Roma, porque Pablo era ciudadano romano y había pedido ser juzgado por el propio César. Se le declaró inocente.

Parece ser que de Roma pasó a España, por lo que sería el primer evangelizador de nuestro país. Al volver a Roma y coincidir con la persecución de Nerón contra los cristianos, murió decapitado, por creer en Aquel al que había perseguido.