viernes, 22 de mayo de 2026

ZAQUEO



Zaqueo era un hombre que vivía en la ciudad de Jericó y trabajaba como recaudador de impuestos.

Era muy rico, pero también era odiado por muchas personas porque cobraba impuestos de manera injusta, aprovechándose de los demás.

Aunque tenía dinero, Zaqueo se sentía solo y triste, ya que su riqueza no le traía verdadera felicidad.

Un día, Zaqueo escuchó hablar de Jesús y decidió verlo con sus propios ojos.

Como era bajito, subió a un árbol para poder verlo mejor. Jesús, al verlo, le pidió que bajara, y le dijo que quería quedarse en su casa.

Este gesto de amor y aceptación cambió la vida de Zaqueo, quien decidió arrepentirse y devolver todo lo que había robado.



viernes, 8 de mayo de 2026

SALMO DEL CAMINANTE

En camino, tras Jesús resucitado.
Mostrando con la vida la Buena Nueva del Señor...
Construyendo el Reino desde la justicia, la solidaridad y la paz militante.

Apasionados por Dios y por el pueblo.
viviendo en el Espíritu del Señor,
contagiando la terca esperanza de los que esperan hasta lo imposible
porque para Dios no hay nada imposible.

Uniendo manos abiertas y esfuerzos mutuos
para construir una vida mejor para todos.
Compartiendo la comunidad en marcha hacia el Reino.
No instalarse, no creer haber llegado,
no tener seguridades más que Jesús y sus propuestas.
Optar por Jesús. Optar por el Reino.
Seguir a Jesús construyendo el Reino.

Alimentados por la Biblia en oración compartida,
y la Eucaristía, que nos reúne y anticipa el gran encuentro esperado.
Realizando la conversión personal diaria
y el cambio continuo de estructuras sociales
que oprimen y no liberan para hacer el reino de hermanos.

Discerniendo... con lucidez crítica y palabra valiente
los signos y las señales de Dios en nuestro tiempo,
anunciando y denunciando lo que en nuestra sociedad se opone al Reino.
Asumiendo el conflicto y los riesgos de seguir a Jesús,
madurando en las crisis y creciendo en fidelidad sincera.

Reviviendo la Pasión, asumiendo la Cruz,
sufriendo por Dios y por su causa,
la incomprensión, la soledad, el desprecio
y para algunos, hasta la muerte por el Reino.

No discriminar, perdonar y pedir perdón.
Ser coherentes entre palabra y acción.
Vivir sin dobleces entre práctica y contemplación.
Ser libre de los poderes, del consumo, de la ambición
y del egoísmo que mata y ayuda a morir.

Ser libre para el otro, para el que está cerca y el que no conozco.
Ser libre para ser solidario, para crecer en la fe
para esperar y construir esperanza, para liberar, para amar.