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martes, 9 de abril de 2019

LA TORRE DE BABEL

El mundo entero hablaba la misma lengua con las mismas palabras. Al emigrar de oriente, encontraron una llanura en el país de Senaar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros:
_ Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos (empleando ladrillos en vez de piedras y alquitrán en vez de cemento).
Y dijeron:
_ Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos y para no dispersarnos por la superficie de la tierra.
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres; y se dijo:
_ Son un solo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Vamos a bajar y a confundir su lengua de modo que uno no entienda la lengua del prójimo.
El Señor los dispersó por la superficie de la tierra y dejaron de construir la ciudad. Por eso se llamaba Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra. (Génesis 11, 1-9)









martes, 26 de febrero de 2019

MANOS ABIERTAS


MANOS ABIERTAS

Si se cierran se vuelven un puño
que amenaza, que irrita y golpea
pero si abres los dedos se vuelven...
Manos Abiertas

Que acarician, piden y trabajan
y que adoptan un gesto de espera
que saludan, que invitan y dan...
Manos Abiertas

Si son puños se vuelven fronteras
que te aíslan del resto del mundo.
Pero si abres tus manos son puentes...
Manos Abiertas

Manos limpias que no ocultan nada
cuando ofrecen amistad sincera.
Manos llenas de amor y sudor...
Manos Abiertas

Manos llenas, manos incansables
que derrochan consuelo en las penas.
Manos fuertes, manos con calor...
Manos Abiertas

Que se aferran a otras con fuerza
derribando los muros del miedo
y comparten risas y dolor...
Manos Abiertas

Si se cierran se vuelven un puño
que amenaza, que irrita y golpea
pero si abres los dedos se vuelven...
Manos Abiertas

Que acarician, piden y trabajan
y que adoptan un gesto de espera
que saludan, que invitan y dan...
Manos Abiertas

Manos llenas de amor y sudor
Manos Abiertas
Que comparten risas y dolor...
Manos Abiertas


viernes, 4 de enero de 2019

EL ÁNGEL GABRIEL

En tiempo de Herodes, rey de Judá, había un sacerdote llamado Zacarias y su esposa Isabel. Los dos eran buenos y amaban a Dios. Habían rogado a Dios tener descendencia, pero no tenían hijos y eran ya muy mayores.

Un día en que Zacarías oficiaba en el Templo, le tocó entrar en el santuario para ofrecer incienso. Se le apareció un ángel del Señor a la derecha del altar. Al verlo, Zacarías tuvo miedo. El ángel del Señor le dijo:

-No tengas miedo, Zacarías, que tu petición ha sido escuchada y tu esposa Isabel tendrá un hijo a quien llamarás Juan. Te hará muy feliz y te llenará de gozo y alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Estará lleno del Espíritu Santo desde el vientre de la madre y convertirá a  muchos israelitas al Señor su Dios.

Zacarías respondió al ángel:
-¿Qué garantías me das de eso? Pues mi esposa y yo somos ya mayores.

Le replicó el ángel:
-Yo soy Gabriel, y me han enviado para darte la buena noticia. Pero mira, quedarás mudo sin poder hablar hasta que eso se cumpla.

Mientras, la gente esperaba fuera rezando y aguardaba a Zacarías. Todos se extrañaban de que tardara tanto en salir. Cuando salió, no podía hablar y les hacía señas para que le entendiesen.

Terminó el tiempo de servir en el Templo y regresó a casa. Algún tiempo después, Isabel quedó embarazada.
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Al sexto mes, el mismo ángel Gabriel fue a Nazaret para darle a María una buena noticia:

-Te traigo buenas noticias, María -le dijo el ángel-. Dios tiene un plan maravilloso para ti. Vas a tener un niño muy particular. Se llamará Jesús y será el Rey prometido por Dios.

-Pero... no lo entiendo... -dijo María.

-Dios se ocupará de todo -le contestó el ángel-. Nada es demasiado difícil para Él. Todos pensaban que tu prima Isabel no tendría nunca un hijo. Sin embargo, lo tendrá pronto. Su hijo es también parte del plan de Dios.

María abrió mucho los ojos a causa de la sorpresa.

-Seré feliz haciendo lo que Dios quiera -dijo suavemente. 

Tu primera Biblia. Edebé.