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martes, 29 de diciembre de 2020

LA SONRISA

 


Una sonrisa no cuesta nada, 

pero vale mucho. 

No empobrece a quién la da, 

y enriquece a quién la recibe. 

Dura solo un instante, 

y perdura en el recuerdo eternamente.

Es la señal externa de la amistad profunda. 

No hay tan rico que pueda vivir sin ella, 

ni nadie tan pobre que no la merezca.

Una sonrisa alivia el cansancio, renueva las fuerzas 

y es consuelo en la tristeza.

Una sonrisa tiene valor desde el momento que se da. 

Si crees que a ti la sonrisa no te importa nada, 

sé generoso y da una de las tuyas.

Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa 

como aquél que no sabe sonreír. 

"Lleva una sonrisa siempre contigo, puede que la necesites"


domingo, 27 de diciembre de 2020

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO

 "Puedes tener defectos, estar ansioso y vivir enojado a veces, pero no olvides que tu vida es la empresa más grande del mundo. Sólo tú puedes evitar que se vaya cuesta abajo. Muchos te aprecian, admiran y aman.  Si repensabas que ser feliz es no tener un cielo sin tormenta, un camino sin accidentes, trabajar sin cansancio, relaciones sin desengaños, estabas equivocado.

Ser feliz no es sólo disfrutar de la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza. 

No sólo es celebrar los éxitos, sino aprender lecciones de los fracasos. 

No es sólo sentirse feliz con los aplausos, sino ser feliz en el anonimato.  

La vida vale la pena vivirla, a pesar de todos los desafíos, malentendidos, periodos de crisis. Ser feliz no es un destino del destino, sino un logro para quien logra viajar dentro de sí mismo. Ser feliz es dejar de sentirse víctima de los problemas y convertirse en el autor de la propia historia, atraviesas desiertos fuera de ti, pero logras encontrar un oasis en el fondo de vuestra  alma. 

*Ser feliz es dar gracias por cada mañana, por el milagro de la vida*.  Ser feliz es no tener miedo de tus propios sentimientos.  Es saber hablar de ti.  Es tener el coraje de escuchar un "no".  Es sentirse seguro al recibir una crítica, aunque sea injusta.  Es besar a los niños, mimar a los padres, vivir momentos poéticos con los amigos, incluso cuando nos lastiman.  

Ser feliz es dejar vivir a la criatura que vive en cada uno de nosotros, libre, feliz y sencilla.  Es tener la madurez para poder decir: "Me equivoqué".  Es tener el valor de decir: "perdón".  Significa tener la sensibilidad para decir: "Te necesito".  Significa tener la capacidad de decir "te amo".  

*Que tu vida se convierta en un jardín de oportunidades para ser feliz*... 

Que tu primavera sea amante de la alegría.  Que seas un amante de la sabiduría en tus inviernos.  

Y cuando te equivoques, empieza de nuevo desde el principio.  Sólo entonces te apasionará la vida.  Descubrirás que *ser feliz no es tener una vida perfecta*.

Pero el uso de las lágrimas es para regar la tolerancia.  Utiliza las pérdidas para entrenar la paciencia.  *Usa errores para esculpir la serenidad*.  Usa el dolor para pulir el placer.  Usa obstáculos para abrir ventanas de inteligencia.  

Nunca te rindas ... Nunca te rindas con las personas que te aman.  Nunca renuncies a la felicidad, porque la vida es un espectáculo increíble ”.

                                                                                                         (Papa Francisco)



miércoles, 23 de diciembre de 2020

DECÁLOGO DE LA SERENIDAD (JUAN XXIII)

 1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todos a mis deseos.

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura: recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente -aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.


Puedo hacer bien durante doce horas lo que me descorazonaría, si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.



martes, 8 de diciembre de 2020

EL CUENTO DE LAS CUATRO VELAS DE ADVIENTO

 Por fin había llegado el último domingo de Adviento y en la casa lucían las cuatro velas de la corona de Adviento, colocada sobre la mesa del comedor como cada año.

Ya era tarde, cerca de la media noche y en ese momento reinaba un silencio absoluto en el cuarto, y tal era el silencio, que se podía oír hablar aunque muy bajito a las velas.

La primera vela, la que más tiempo llevaba ardiendo, lanzó un profundo suspiro y con tristeza dijo:                                                      _ Me llamo PAZ. Mi luz brilla, pero los hombres no viven en paz. Ellos no me quieren.                                                                            Y la vela empezó a perder poco a poco intensidad,  hasta que terminó apagándose.

La segunda vela dijo entonces:                                                              _ Yo soy la luz de la FE, pero veo que aquí estoy de más. Los hombres ya no creen más que en cosas materiales, banales y en los divos y diosecillos de moda del momento. Ya no tiene sentido que siga encendida.                                                                                      Y poco a poco se fue apagando.

La tercera vela dijo con voz mustia y apagada:                                    _ Yo soy el AMOR, y ya no tengo fuerzas para seguir luciendo. Los hombre me han echado a un lado, solo se fijan y piensan en sí  mismos y no en los demás, sin darse cuenta mutuamente cariño y amor.                                                                                                    Y al momento también se apagó.

A esto entró el pequeño de la casa cantando alegre en la habitación para ver por última vez en la noche las velas de la corona encendidas y... mirando primero asombrado y luego entristecido, dijo con voz apesadumbrada:                                                                                      _ Pero bueno, qué os pasa velas?, vosotras tenéis que lucir y no iros apagando poco a poco una a una.

Entonces se oyó decir a la cuarta vela con voz tranquila, firme y segura al ver al niño con lágrimas en los ojos y a punto de llorar:                                                                                                                           _ ¡No tengas miedo! Mientras yo luzca y esté encendida nada está perdido, pues podremos encender nuevamente a las otras velas, pues mi nombre es... ESPERANZA.

Entonces sonrió el niño y cogiendo una cerilla apagada que había encima de la mesa la acercó a la vela encendida, la que se hacía llamar Esperanza, la prendió y acercándola una a una a las otras tres velas, consiguió que todas volviesen a arder y lucir, quizás con más fuerza y brillo que antes.

lunes, 7 de diciembre de 2020

LOS REYES MAGOS

 Desde Oriente, atravesando grandes montañas y cruzando desiertos llenos de arena, llegaron a Jerusalén unos magos. Ante el asombre de los habitantes de la ciudad, preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos? Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo".

En Jerusalén reinaba el rey Herodes que era un tirano cruel. Como Herodes era el rey de los judíos, la pregunta de los magos creó un gran alboroto. Herodes recibió a los magos para enterarse exactamente de lo que buscaban y estar preparado para que nadie le quitara el reino.

Herodes, alterado porque buscaban a un niño que sería rey de Judea, reunió a los sumos sacerdotes de los judíos y les preguntó sobre el Mesías y dónde tendría que nacer. Los sacerdotes consultaron las escrituras y le respondieron: "Nacerá en Belén".

Herodes llamó de nuevo a los magos, se enteró de cuando  habían visto por primera vez la estrella y les envió a Belén, pidiéndoles que le informasen. Herodes no quería que ningún supuestos "Rey" le hiciera sombra y le quitara el reino de los judíos.

Los magos dejaron la ciudad de Jerusalén y salieron hacia Belén. Mientras avanzaban, la estrella, que se había ocultado al llegar a Jerusalén, de nuevo aparece guiándolos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.

Vieron entonces al niño con María, su madre, se arrodillaron y le adoraron. Y le ofrecieron tres regalos: oro porque el niño Jesús era un rey; incienso, porque era Dios y mirra porque era hombre.

En sueños, Dios les avisó por medio de un ángel de que no volvieran a ver a Herodes porque quería matar al niño. Por eso, tras haber visto al Mesías, al Niño Jesús, que había nacido de María, regresaron a su país por otro camino.

Con su viaje, los magos se convirtieron en los primeros misioneros que, ante todo el mundo, dieron testimonio de que Cristo había nacido. Para el regreso ya no necesitaron una estrella de guía. Ellos mismos eran estrella. Se habían encontrado con Jesús.