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lunes, 1 de octubre de 2012

10 PLAGAS DE EGIPTO

Moisés un humilde pastor de ovejas fue llamado por Dios para liberar al pueblo de Israel de Egipto, que servía duramente al Faraón haciendo ladrillos. Dios vio el sufrimiento del pueblo y mandó a Moisés junto con Aarón. Ellos se presentaron delante del Faraón y le dieron el mensaje de Jehová: debía dejar marchar al pueblo pero el Faraón no los dejó ir. 



Primera plaga: el agua del Nilo
El Señor dijo a Moisés:
_ Dile a Aarón: "Coge tu bastón, extiende la mano sobres las aguas de Egipto: ríos, canales, estanques y aljibes y el agua se convertirá en sangre. Y habrá sangre por todo Egipto: en las vasijas de madera y en las de piedra."

Moisés y Aarón hicieron lo que el Señor les mandaba. Levantó el bastón y golpeó el agua del nilo a la vista del faraón y de su corte. Toda el agua del Nilo se convirtió en sangre. Los peces del Nilo murieron, el Nilo apestaba y los egipcios no podían beber agua, y hubo sangre por todo el país de Egipto.




Segunda plaga: ranas

El Señor dijo a Moisés:
_ Dile a Aarón: Extiende la mano con el bastón sobre ríos, canales y estanques y haz salir ranas por todo el territorio egipcio.
Aarón extendió la mano sobre las aguas de Egipto e hizo salir ranas que infestaron todo el territorio egipcio.



Tercera plaga: mosquitos

Dijo el Señor a Moisés:
_ Dile a Aarón: Extiende tu bastón y golpea el polvo del suelo y se convertirá en mosquitos por todo el territorio egipcio.
Así lo hicieron. Aarón extendió la mano y con el bastón golpeó el polvo del suelo, que se convirtió en mosquitos que atacaban a hombres y animales. Todo el polvo del suelo se convirtió en mosquitos por todo el territorio egipcio.



Cuarta plaga: moscas

Dijo el Señor a Moisés:
_ Madruga mañana y preséntate al Faraón cuando sale hacia el río y dile: Así dice el Señor: deja marchar a mi pueblo para que me rinda culto; si tu no sueltas a mi pueblo, yo soltaré moscas contra ti, contra tu corte, tu pueblo y tu familia, se llenarán de moscas las casas de los egipcios y también los terrenos donde viven.
El Señor lo cumplió: nubes de moscas invadieron el palacio del Faraón y de su corte y todo el territorio egipcio, de modo que toda la tierra estaba infestada de moscas.



Quinta plaga: peste

El Señor dijo a Moisés:
_ Preséntate al Faraón y háblale:
Así dice el Señor, Dios de los hebreos: deja salir a mi pueblo para que me rinda culto. Si te niegas a dejarlos salir y sigues reteniéndolos a la fuerza, la mano del Señor se hará sentir en el ganado del campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas con una peste maligna. Pero el Señor hará distinción entre el ganado de Israel y el egipcio, de modo que no muera una res de los israelitas. El Señor ha establecido un plazo: mañana cumplirá el Señor su palabra contra el país.
El Señor cumplió su palabra al día siguiente: murió todo el ganado de los egipcios y del ganado de los israelitas no murió ni una oveja.



Sexta plaga: úlceras

El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
_ Coged un puñado de hollín del horno y que Moisés lo avente hacia el cielo a la vista del Faraón; se convertirá por todo el territorio egipcio en polvo que caerá sobre los hombres y animales produciendo úlceras y llagas en todo el territorio egipcio.
Cogieron el hollín del horno, y a la vista del Faraón, Moisés lo aventó hacia el cielo, y hombres y animales se cubrieron de úlceras y llagas.



Séptima plaga: tormenta

El Señor dijo a Moisés:
_ Extiende tu mano hacia el cielo y caerá granizo en todo el territorio egipcio: sobre los hombres y animales y sobre la hierba del campo.
Moisés extendió su bastón hacia el cielo y el Señor lanzó truenos, granizo y rayos zigzagueando hacia la tierra; el Señor hizo granizar en el territorio egipcio. Vino el granizo, con rayos que se formaban entre el granizo, un pedrisco grueso como no se había visto en Egipto. El granizo hizo destrozos en todo el territorio: hirió a todo lo que se encontraba en el campo, hombres y animales, destrozó la hierba del campo y tronchó l os árboles silvestres.



Octava plaga: langosta

El Señor dijo a Moisés:
_ Extiende tu mano sobre Egipto, haz que la langosta invada el país y se coma la hierba y cuanto se ha salvado del granizo.
Moisés extendió la vara sobre Egipto. El Señor hizo soplar sobre el país un viento de levante todo el día y toda la noche; a la mañana siguiente, el viento trajo la langosta, que invadió todo Egipto, y se posó por todo el territorio; langosta tan numerosa como no la hubo antes ni la habrá después. Cubrió la superficie, destrozó las tierras, devoró la hierba y todos los frutos, cuanto se  había salvado del granizo, y no quedó cosa verde, ni árboles ni hierba, en todo el territorio egipcio.



Novena plaga: tinieblas

El Señor dijo a Moisés:
_ Extiende tu  mano hacia el cielo, y se extenderá sobre el territorio egipcio una oscuridad palpable.
Moisés extendió la mano hacia el cielo y una densa oscuridad cubrió el territorio egipcio durante tres días. No se veían unos a otros ni se movieron de su sitio durante tres días, mientras que todos los israelitas tenían luz en sus poblados.



Décima plaga: muerte de los primogénitos

Dijo Moisés:
_ Así dice el Señor: A media noche yo haré una salida entre los egipcios: morirán todos los primogénitos de Egipto, desde el primogénito del Faraón que se sienta en el trono hasta el primogénito de la sierva que atiende el molino, y todos los primogénitos del ganado. Y se oirá un inmenso clamor por todo Egipto como nunca lo ha habido ni habrá. Mientras que a los israelitas ni un perro les ladrará, ni a los hombres ni a las bestias; para que sepáis que el Señor distingue entre los egipcios e israelitas. Entonces todos estos ministros tuyos acudirán a mí y postrados ante  mí me pedirán: "Sal con el pueblo que te sigue".
Entonces saldré.

En esta lección aprendemos que Dios ejerce todo su poder cuando Él lo dispone. Las plagas fueron usadas por Dios para revelar lo que cada corazón guardaba: empeoró el orgullo del Faraón que no quiso recoonocer el poder y el control del Señor sobre toda la naturaleza; Moisés fortaleció su fe  y su confianza en las promesas de Dios. El pueblo de Egipto debió soportar el castigo divino por su idolatría (adoración a dioses falsos) y los otros pueblos temieron el poder del Dios de Iarael.
Eta historia nos revela que nada es imposible para Dios. Él siempre actúa con un propósito, un objetivo que muchas veces no coincide con lo que nosotros creemos que nos conviene.
































1 comentario:

  1. Muito boa essas imagens para trabalhar as Pragas na catequese. Usei e foi sucesso :D obrigada pela contribuição.

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