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martes, 26 de febrero de 2019

MANOS ABIERTAS


MANOS ABIERTAS

Si se cierran se vuelven un puño
que amenaza, que irrita y golpea
pero si abres los dedos se vuelven...
Manos Abiertas

Que acarician, piden y trabajan
y que adoptan un gesto de espera
que saludan, que invitan y dan...
Manos Abiertas

Si son puños se vuelven fronteras
que te aíslan del resto del mundo.
Pero si abres tus manos son puentes...
Manos Abiertas

Manos limpias que no ocultan nada
cuando ofrecen amistad sincera.
Manos llenas de amor y sudor...
Manos Abiertas

Manos llenas, manos incansables
que derrochan consuelo en las penas.
Manos fuertes, manos con calor...
Manos Abiertas

Que se aferran a otras con fuerza
derribando los muros del miedo
y comparten risas y dolor...
Manos Abiertas

Si se cierran se vuelven un puño
que amenaza, que irrita y golpea
pero si abres los dedos se vuelven...
Manos Abiertas

Que acarician, piden y trabajan
y que adoptan un gesto de espera
que saludan, que invitan y dan...
Manos Abiertas

Manos llenas de amor y sudor
Manos Abiertas
Que comparten risas y dolor...
Manos Abiertas


viernes, 4 de enero de 2019

EL ÁNGEL GABRIEL

En tiempo de Herodes, rey de Judá, había un sacerdote llamado Zacarias y su esposa Isabel. Los dos eran buenos y amaban a Dios. Habían rogado a Dios tener descendencia, pero no tenían hijos y eran ya muy mayores.

Un día en que Zacarías oficiaba en el Templo, le tocó entrar en el santuario para ofrecer incienso. Se le apareció un ángel del Señor a la derecha del altar. Al verlo, Zacarías tuvo miedo. El ángel del Señor le dijo:

-No tengas miedo, Zacarías, que tu petición ha sido escuchada y tu esposa Isabel tendrá un hijo a quien llamarás Juan. Te hará muy feliz y te llenará de gozo y alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Estará lleno del Espíritu Santo desde el vientre de la madre y convertirá a  muchos israelitas al Señor su Dios.

Zacarías respondió al ángel:
-¿Qué garantías me das de eso? Pues mi esposa y yo somos ya mayores.

Le replicó el ángel:
-Yo soy Gabriel, y me han enviado para darte la buena noticia. Pero mira, quedarás mudo sin poder hablar hasta que eso se cumpla.

Mientras, la gente esperaba fuera rezando y aguardaba a Zacarías. Todos se extrañaban de que tardara tanto en salir. Cuando salió, no podía hablar y les hacía señas para que le entendiesen.

Terminó el tiempo de servir en el Templo y regresó a casa. Algún tiempo después, Isabel quedó embarazada.
                                               ............................................................................

Al sexto mes, el mismo ángel Gabriel fue a Nazaret para darle a María una buena noticia:

-Te traigo buenas noticias, María -le dijo el ángel-. Dios tiene un plan maravilloso para ti. Vas a tener un niño muy particular. Se llamará Jesús y será el Rey prometido por Dios.

-Pero... no lo entiendo... -dijo María.

-Dios se ocupará de todo -le contestó el ángel-. Nada es demasiado difícil para Él. Todos pensaban que tu prima Isabel no tendría nunca un hijo. Sin embargo, lo tendrá pronto. Su hijo es también parte del plan de Dios.

María abrió mucho los ojos a causa de la sorpresa.

-Seré feliz haciendo lo que Dios quiera -dijo suavemente. 

Tu primera Biblia. Edebé.



sábado, 7 de julio de 2018

LA CATEQUESIS NOS LLEVA A SER HERMANOS

La catequesis es una de las dimensiones fundamentales de la acción pastoral de las comunidades cristianas. Sin ella la vida cristiana no sólo pierde uno de sus pilares y alimentos fundamentales, sino que corre el peligro de descuidar la vivencia de la  hondura de la fe, quedando reducida a la celebración de los sacramentos.

Son dignos de elogio los esfuerzos que en muchos lugares se están haciendo para mantener y mejorar los procesos formativos y catequéticos. Ha crecido la conciencia de la importancia de la catequesis, sobre todo en los que nos movemos en sociedades post-cristianas.

La catequesis como formación integral para la vida cristiana
Desde hace unas décadas se va consolidando la comprensión de la catequesis como iniciación a la fe y educación en la fe. El reto es conseguir que la iniciación y educación de la fe sean integrales, abarquen todas las dimensiones de la vida de la persona. Nuestras acciones catequéticas siguen estando demasiado cargadas de contenidos, como si se dirigiesen exclusivamente a la cabeza y no a favorecer experiencias que alcancen al conjunto de la persona.

La catequesis no es sólo cuestión de niños
Tendemos a identificar la catequesis con  niños y preparación a la Primera Comunión como consecuencia de la realidad que vivimos en muchas de nuestras plataformas pastorales, en las que por desgracia sólo hay catequesis y catequistas para niños de Primera Comunión. La falta de propuestas pastorales concretas y válidas para jóvenes y adultos sigue propiciando que la formación cristianas de la gran mayoría de los creyentes esté bajo mínimos, lo cual favorece su minoría de edad dentro de la Iglesia. La catequesis es de todos y para todos.


La catequesis es más que ver temas y aprender cosas
Del mismo modo que identificamos catequesis con infancia, también solemos hacerlo con contenidos y temas. Muchas de nuestras catequesis consisten en un largo temario. Nadie cuestiona lo importante que es formarnos en la fe y profundizar en ella; los temas con un medio privilegiado, pero no podemos convertir la catequesis en clase de religión. La educación de la fe propia de la catequesis no es sólo cuestión de saber y aprender cosas, sino de adquirir las herramientas necesarias para llegar a lo concreto de la vida de la persona. La catequesis no sólo tiene que ver con contenidos doctrinales, sino también con valores, actitudes, vivencias, hábitos,compromisos y estilos de vida.

La catequesis más allá de la preparación a determinados sacramentos
La finalidad última de la catequesis no es preparar a la celebración de un sacramento. Hemos heredado "la mala costumbre" de convocar a la catequesis para preparar la Primera Comunión, la Confirmación, el Bautismo o Matrimonio. Y claro, una vez celebrado el sacramento, ¡objetivo cumplido! y si te he visto no me acuerdo. La catequesis tiene razón de ser en sí misma, con o sin sacramento de por medio. Lo correcto sería plantearla como un proceso que abarca diferentes edades y situaciones vitales (infancia, adolescencia, juventud, madurez...).

La comunidad y la catequesis
Catequesis y comunidad son dos realidades que se complementan y están siempre unidas. No hay catequesis auténtica sin comunidad, ni comunidad auténtica sin catequesis.

_ Sujeto
¿A quién le corresponde pensar, preparar y desarrollar los procesos catequéticos? A la Iglesia, Pueblo de Dios, Comunidad de comunidades. La catequesis (como necesidad, oportunidad y responsabilidad)debe nacer del conjunto de la comunidad y no es bueno que recaiga en una sola persona. La comunidad creyente tiene que redescubrir su protagonismo en todo lo relativo a la catequesis, y si hace falta, reivindicar el lugar que le corresponde como sujeto activo, adulto y corresponsable en la tarea evangelizadora y catequética de la Iglesia.

_ Contenido
La comunidad como núcleo de la identidad cristiana y de la propuesta de vida de  Jesús, no puede faltar en los contenidos y temas de nuestras catequesis, tanto de niños como de jóvenes y adultos. El espíritu comunitario se aprende en la comunidad y la llamada a ser hermanos en la fe tiene que estar presente en las diferentes etapas y edades de la catequesis. En nuestras catequesis se tiene que hablar de la comunidad,no sólo como tema y contenido, sino también como vocación, realidad visible y propuesta de vida cristiana.

_ Método
Toda catequesis se apoya en determinadas opciones pedagógicas y se concreta en pasos y herramientas metodológicas. Lo comunitario tiene que recorrer y colorear toda la catequesis no sólo como contenido sino también como pedagogía, como método. Utilizando dinámicas, facilitando convivencias, cuestionando valores, alumbrando ideales, proponiendo pequeños pasos... De muchas maneras puede una catequesis engendrar y contagiar el espíritu comunitario...

_ Finalidad
La finalidad de la catequesis no es sólo transmitir una serie de contenidos doctrinales (por muy importantes que sean) sino iniciar y ayudar a vivir como cristianos, como hijos de Dios y hermanos unos de otros. No podemos contentarnos con organizar catequesis para la preparación a algún sacramento. Tenemos que esforzarnos en establecer procesos pastorales que desemboquen en comunidades cristianas. Así conseguiremos que la educación en la fe no sea algo puntual y esporádico, y aseguraremos una formación permanente en las diferentes etapas y momentos de la vida.

M. Álvarez de Toledo