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sábado, 16 de octubre de 2021

ORACIÓN PARA FABRICAR UN MUNDO MEJOR

Hola Jesús, amigo, hermano y Dios mío.                                          Quiero darte las gracias
porque tú estás siempre conmigo,
dentro de mí, en mi corazón,
allí donde yo fabrico mis pensamientos,
allí donde yo fabrico mis palabras,
allí donde yo fabrico mis sueños,
allí donde yo fabrico mis acciones,
allí donde yo fabrico mis decisiones.

Y estás ahí, tan dentro de mi,
para decirme que me quieres,
que nunca me dejas solo,
que siempre me acompañas
en los momentos buenos y en los momentos malos,
como hacen los buenos amigos.

Cuando pienso cosas que me ayudan a ser mejor,
cuando digo palabras que ayudan,
cuando hago acciones que ayudan,
cuando sueño o decido cosas que me ayudan y ayudan a los demás,
es la mejor señal para saber que tú estás dirigiendo mi fábrica del corazón.

No dejes, Jesús,
que sea mi egoísmo el que dirija mi fábrica del corazón,
porque entonces seré de los que hacen que este mundo
sea tan injusto e insolidario.

Quiero Jesús,
que me ayudes a fabricar un mundo mejor
con mis pensamientos,
con mis palabras,
con mis acciones,
con  mis sueños y decisiones.

Aquí me tienes Jesús,
cuenta conmigo,
quiero que siempre seas tú el que dirija la fábrica de mi corazón.




domingo, 10 de octubre de 2021

EVANGELIO PARA ADULTOS

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.” 

Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.” Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. 

Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?” El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

                                                                                                   Mateo 22, 1-14




Conmueve ver el interés por parte de Dios de invitarnos a participar del banquete de las bodas del Hijo. Cuestiona, a su vez, la actitud de aquellos hombres que rechazan la invitación, mostrándose indiferentes ante u n corazón generoso que lea hace partícipes, de manera gratuita y desinteresada, de un gran don.

La primera cuestión es ver si hemos desairado la invitación y ver qué lugar ocupa Dios en nuestra vida.

El final de la parábola también nos resulta sugerente. Aquel hombre que se encuentra en la sala del banquete vestido de manera inapropiada, enseguida descubre su falta de cortesía, pues, ante la indicación del anfitrión, no abrió la boca. La hospitalidad oriental mandaba facilitar ropa adecuada para los invitados. No utilizarla suponía un desaire hacia quien la ofrecía. El Señor nos ofrece revestirnos de Cristo como propuesta segura a la hora de andar nuestro camino en la vida. Es lo propio de quien ha recibido el Bautismo convirtiéndose, por la acción de la gracia, en evangelizador. Quizá nosotros, como el invitado del Evangelio, preferimos revestirnos de nosotros mismos, manteniendo vigente al hombre viejo como expresión de un Bautismo olvidado y un Evangelio no asumido.

El Señor nos convida con una generosidad desbordada y desbordante. Ver si acudimos a su llamada y cómo lo estamos haciendo, supone para nosotros un gran reto. El Señor desea, de corazón, escogernos definitivamente. Por eso nos ha llamado.

                                                                             Carlos Escribano Subías

jueves, 7 de octubre de 2021

A ESO...

 


A eso de caer y volver a levantarte

De fracasar y volver a comenzar

De seguir un camino y tener que torcerlo

De encontrar el dolor y tener que afrontarlo

A eso, no le llames adversidad, llámale sabiduría.

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente.

De fijarte una meta y tener que seguir otra

De huir de una prueba y tener que encararla

De planear un vuelo y tener que recortarlo

De aspirar y no poder, de querer y no saber

De avanzar y no llegar a eso, no le llames castigo, 

llámale enseñanza.

A eso, de pasar días juntos radiantes 

Días felices y días tristes

Días de soledad y días de compañía

A eso, no le llames rutina, llámale experiencia.

A eso , de que tus ojos miren y tus oídos oigan

y tu cerebro funcione y tus manos trabajen

y tu alma irradie, 

y tu sensibilidad sienta 

y tu corazón ame

A eso, no le llames poder humano, 

Llámale Milagro Divino .........

(Anónimo)


jueves, 9 de septiembre de 2021

EVANGELIO PARA ADULTOS

 En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" Él le dijo: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas."

                                                                                                  Mateo 22:34-40




El cristianismo es la religión del amor, del amor sin límites, del amor hasta el extremo, del amor incluso a los enemigos. 

Dios manda al hombre amar. El hombre está hecho para amar, no puede vivir sin amor. Este amor tiene un solo origen, Dios, que es amor. Y se bifurca en doble dirección: amor a Dios y amor al prójimo.

Al mandamiento principal y primero, el del amor a Dios, se une el segundo que es semejante a él, el del amor al prójimo. Y si no amas a tu prójimo a quien ves, es mentira que ames a Dios a quien no ves.

                                                                                         Demetrio Fernández

miércoles, 1 de septiembre de 2021

EL PAPA FRANCISCO NOS INVITA A SEGUIR LA MISA PASO A PASO (Partes 1 y 2)

(MonteTabor)

Cuando un amigo te quiere, es normal que te invite a su casa y entonces habláis de vuestras cosas y coméis algo juntos. En la Misa,  es Jesús quien te invita a participar de su amistad en su casa: la iglesia. y hablas con El escuchando su Palabra y le respondes con tus oraciones. La comida llega cuando Jesús nos prepara el banquete de la Eucaristía y nos da el pan y el vino consagrados. La misa también se llama Eucaristía.

 La Santa Misa tiene cuatro partes básicas: 

1) Rito de Entrada        2) Liturgia de la Palabra        3) Liturgia Eucarística        4) Rito de despedida

LITURGIA es una palabra que significa SERVICIO.


RITO DE ENTRADA

La Santa Misa se inicia con el canto de entrada y la procesión que se dirige hacia el altar.

El Orden de la Procesión en Misas Solemnes y grandes fiestas es:
1. El Incensario y la Cruz Procesional.
2. Las dos velas.
3. El Evangelario, que contiene los 4 Evangelios.
4. El sacerdote.

La procesión de entrada es como nuestra vida en la Tierra que nos conduce al cielo. La persona que lleva el Evangelio y la que lleva la Cruz significan que Jesús mismo nos guía y acompaña hacia el Cielo; es genial ¿verdad?


* Saludo inicial
El sacerdote al llegar, besa el altar y se ubica en la sede. Hacemos con él la señal de la Cruz. Luego recibimos el saludo de Dios por medio del sacerdote:

"La gracia de nuestro Señor Jesucristo
el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
esté con todos vosotros"
                     Respondemos: "Y con tu espíritu"

El sacerdote besa el Altar porque representa a Jesús y allí vendrá Jesús Resucitado.

* Acto penitencial
Después del saludo viene el acto penitencial. Es el momento para pedir perdón a Dios por nuestras faltas y pecados. Los golpes suaves de pechos expresan nuestro arrepentimiento.

"Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante vosotros hermanos que he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mi ante Dios, nuestro Señor".

Sacerdote: Señor, ten piedad...
Fieles: Señor, ten piedad.
Sacerdote: Cristo, ten piedad...
Fieles: Cristo, ten piedad.
Sacerdote: Señor, ten piedad...
Fieles: Cristo, ten piedad.

* Gloria a Dios en el Cielo
Rezamos o cantamos el GLORIA para alabar y dar gracias a Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Gloria recuerda el conto de los Ángeles la noche de Navidad. Se reza o canta en Domingos y Festivos menos en Adviento y Cuaresma.


"Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios Rey celestial. Dios Padre Todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica, tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre". Amén.

Recuerda: Aunque no puedas verlo Jesús está presente en la misa con los Ángeles, la Virgen María y los Santos.

* Oración colecta
Después de rezar y cantar el GLORIA, el sacerdote hace la oración colecta diciendo OREMOS. Nos invita a rezar pidiendo y extiende las manos en señal de súplica. En silencio pide a Dios por tus necesidades y seres queridos y por los demás. Terminamos diciendo AMÉN.



LITURGIA DE LA PALABRA

La segunda parte de la Misa se llama LITURGIA de la PALABRA. ¡Dios te habla a ti y a todos por medio de su Palabra escrita en la Biblia! Se leen 2 Lecturas, se canta un Salmo y el sacerdote lee el Evangelio.

* Primera Lectura
Todos nos sentamos para escuchar la palabra de Dios que está en la Biblia.
La primera lectura casi siempre es tomada de la primera parte de la Biblia: El Antiguo Testamento.
De esta manera Dios nos habla a ti y a mi por medio de sus profetas.
Al acabar respondemos: TE ALABAMOS, SEÑOR.

* El Salmo
Cuando rezamos el Salmo, rezamos son las mismas palabras de Dios, ¿para qué? 
Para que aprendamos a hablar con Dios, pedirle, decirle tus cosas y lo que necesitas o te preocupa. ¡Dios es tu Padre y te escucha!
Las estrofas del salmo las canto o recita el salmista y la comunidad responde cantando o recitando la antífona del salmo.

* Segunda Lectura
La segunda lectura es tomada de la segunda parte de la Biblia: El nuevo Testamento.
Dios nos habla por medio de los Apóstoles.
Al acabar respondemos: TE ALABAMOS, SEÑOR.

*Canto antes del Evangelio
Después de la segunda lectura, todos nos ponemos en pie para escuchar el Santo Evangelio, pero antes aclamamos a Dios con el rezo o el canto del ALELUYA (Alegría, Alabad al Señor con alegría) excepto en Cuaresma.

*Evangelio
Al oír "Lectura del Santo Evangelio..." hacemos la señal de la cruz en la frente, la boca y el corazón pidiendo a Jesús que entendamos, anunciemos y vivamos su Evangelio.
"El Señor esté con vosotros"    --------------------- "Y con tu Espíritu"
"Lectura del Santo Evangelio según..." ----------- "Gloria a ti Señor"
"Palabra del Señor"  --------------------------------- "Gloria a ti Señor Jesús"

Después del EVANGELIO, todos se sientan y el sacerdote dice la HOMILÍA.
La homilía es el mensaje que comparte el sacerdote a toda la Iglesia explicando las lecturas.


*Credo
Terminada la homilía, todos decimos el CREDO, en él expresamos todo lo que creemos como cristianos y por lo que se nos reconoce.
Rezamos en pie para proclamar nuestra fe.

"Creo en Dios, Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados , la resurrección de la carne y la vida eterna". Amén.

*Oración de los fieles
En la oración de los fieles se pide por las necesidades de la Iglesia y de todo el mundo.
Señor te pedimos por...     Roguemos al Señor...           Te lo pedimos Señor


EL PAPA FRANCISCO NOS INVITA A SEGUIR LA MISA PASO A PASO (Partes 3 y 4)

 

(MonteTabor)


LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

Ahora entramos en la tercera parte de la misa. Esta parte se llama LITURGIA DE LA EUCARISTÍA. En ella se lleva a cabo la consagración del pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

* Presentación de las Ofrendas
Después que se termina la liturgia de la palabra, todo nos sentamos.
El sacerdote de pie ante el altar hace la presentación de los dones, mientras tanto se canta y se recogen los donativos.
Se recogen los donativos para ayudar a los más pobres, llevar comida a familias, medicinas a los enfermos y ancianos, gastos de la parroquia como luz, calefacción, Biblias y Catecismos...

Pasos de la presentación de las ofrendas (pan y vino)
1. El sacerdote presenta a Dios el pan, como fruto de nuestro trabajo. 
    "Bendito seas Señor Dios del universo por este pan..."



2. El sacerdote echa un poco de agua en el vino que está en el cáliz como signo de unión del cielo con 
    la tierra. 
    "Bendito seas Señor Dios del universo por este vino..."



3. El sacerdote presenta a Dios el vino como fruto de nuestro trabajo. Puedes ofrecer ahora a Jesús tus ofrendas como horas de estudio, deporte, alegrías, problemas, enfados, tus planes...
 

* Lavado de las manos
Una vez presentadas las ofrendas, el sacerdote se lava las manos diciendo las siguientes palabras: "Lava del todo mi delito Señor, limpia mi pecado". 
Representa su deseo de limpiar su corazón antes de tocar las cosas santas.

*Oración sobre las ofrendas
El sacerdote inicia la oración de las ofrendas con el siguiente diálogo y nos ponemos en pie para responder.
Sacerdote: "Orad hermanos para que este sacrificio mío y vuestro sea agradable a Dios Padre Todopoderoso"
Nosotros: "El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia".

*Plegaria eucarística
Después del diálogo, el sacerdote hace la oración sobre las ofrendas (el pan y el vino: fruto de nuestro trabajo). Luego se inicia la plegaria eucarística con el Prefacio, oración para dar las gracias al Señor por enviarnos a su Hijo Jesús para salvarnos.
Sacerdote: "El Señor esté con vosotros"
Nosotros: "Y con tu espíritu"
Sacerdote: "Levantemos el corazón"
Nosotros: "Lo tenemos levantado hacia el Señor"
Sacerdote: "Demos gracias al Señor nuestro Dios".
Nosotros: "Es justo y necesario"
Sacerdote: "En verdad es justo y necesario, Señor darte gracias..."

Se termina el prefacio cantando el Santo:

"Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el Cielo
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el Cielo".

Tiene dos partes: primero es el canto que hacen los Ángeles al Señor, en el Cielo según vio el profeta Isaías (Is. 6): "Santo, Santo, Santo es el Señor..." Y a continuación "Hosanna en el Cielo, Bendito el que viene en nombre del Señor..." así aclamaron a Jesús el Domingo de Ramos (Mt. 21,9)

Después del SANTO fíjate que el sacerdote hace sombra con las manos sobre el pan y el vino: es la invocación del Espíritu Santo para que santifique el pan y el vino y se conviertan en el Cuerpo y Sangre de Jesús. A partir de este momento nos ponemos de rodillas.

"Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu..."

Luego traza el signo de la Cruz sobre las ofrendas diciendo las siguientes palabras:
"... de manera que sean para nosotros Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nuestro Señor"

Ahora el sacerdote continúa con la narración de la Última Cena, como nos pidió hacer Jesús. El sacerdote hace de Jesús y representa a Jesús en estas frases:
"Jesús, la noche que iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: "TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS" (al decir esto, el pan se convierte en el Cuerpo de Jesús. Lo eleva para adorarlo y que miremos a Jesús).




"Del mismo modo acabada la cena, tomó e l cáliz y dándote gracias de nuevo lo pasó a sus discípulos, diciendo: "TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROSY POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA". (Al decir esta frase, el vino se convierte en la sangre de Cristo, es decir, el mismo Jesús entero. Elevará el cáliz para adorar a Jesús y que le miremos).

El sacerdote muestra al pueblo el cuerpo y la sangre de Cristo diciendo:
"Éste es el sacramento de nuestra fe"
Respondemos: "Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven Señor, Jesús!"

Hace la invocación del Espíritu Santo sobre toda la unidad de la Iglesia: El Papa, los Obispos, los sacerdotes, diáconos y los feligreses vivos y muertos.
"Así pues Padre, al celebrar el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo... te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos...
Acuérdate de tu Iglesia extendida por toda la tierra y con el Papa..."

El sacerdote finaliza la Plegaria Eucarística elevando el cuerpo y la sangre de Jesús y alabando y glorificando a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
"Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios padre omnipotente en la unidad el Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos..."
             Respondemos: "Amén" (que significa, así es)

* Rito de Comunión
El sacerdote dice: "Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó". Extiende sus manos y junto con la comunidad y junto a Jesús ya presente en el Altar hacemos la oración del Padre Nuestro.
"Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día:
persona nuestras ofensas, 
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal".

Después del Padre Nuestro el sacerdote con las manos extendidas continúa con la siguiente oración:

"Líbranos Señor de todos los males, y concédenos la paz en nuestros días,
para que ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación, 
mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo".

A la cual los fieles responden:
"Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor".

*Saludo de la Paz
Llegado el momento del abrazo de la paz, el sacerdote con las manos extendidas continúa orando y al terminar junta las manos.



"Señor Jesucristo que dijiste a los apóstoles: "La paz os dejo, mi paz os doy",
no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia,
y conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad, 
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos".

            Respondemos: "Amén"

En este momento el sacerdote hace el saludo oficial de la paz y luego pide que todos compartan la paz.
"La paz del Señor esté siempre con vosotros".
               Respondemos: "Y con tu espíritu"
El sacerdote dice: "Daos fraternalmente la paz".

Recuerda que en este momento solo debes dar el abrazo de la paz a las personas más cercanas. Las personas de tu lado, las que están adelante y detrás de ti, no podemos distraernos de la EUCARISTÍA.

*Fracción del pan
Durante la fracción del pan el sacerdote toma la Hostia o Forma Consagrada, la parte en dos y echa un pequeño trozo en el cáliz. Mientras sucede esto se canta o se dice la oración del Cordero de Dios.
"Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestras súplicas.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
danos la paz".

Luego el sacerdote eleva el  Cuerpo y la Sangre de Cristo y los muestra a la asamblea. 
"Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los invitados a la cena del Señor".

La asamblea responde:
"Señor, no soy digno de que entres en mi casa. Pero una palabra tuya bastará para sanarme".

Inmediatamente después, el sacerdote coloca la Hostia o Forma consagrada y el Cáliz sobre el corporal. Luego comulga el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, diciendo las siguientes palabras:
"El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna".
"La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna".

*Momento de Comunión
Luego, el sacerdote distribuye la comunión a la asamblea. Si hay más sacerdotes, entonces éstos deben ayudar a dar la comunión, pero también le pueden ayudar los ministros extraordinarios de la comunión. Los ministros extraordinarios de la comunión pueden ser los laicos y los religiosos.




La Iglesia Católica propone dos maneras de recibir la comunión: en la boca o en las manos.
Cuando de toque el turno el sacerdote te va a decir: "CUERPO DE CRISTO".
y tu debes contestar: "AMÉN". Luego recibes la Forma Consagrada.

Después de recibir la comunión debes regresar a tu sitio en silencio, ponerte a meditar o a cantar junto con el coro.

_ Purificación: Después de la comunión el sacerdote purifica (limpia) el cáliz y la patena cuidando que no quede ningún resto del Cuerpo y Sangre de Cristo. Luego se llevan los vasos sagrados a la mesita que está cerca del altar que se llama credencia.

Después de la purificación del cáliz y la patena, el sacerdote y  todos los fieles hacen un momento de meditación en silencio. El coro puede hacer un canto de alabanza o de bendición a Dios.

_Oración post-Comunión: Es la oración que se hace después de la comunión y meditación. Para ello el sacerdote se pone de pie y se ubica delante de la sede o cerca del altar dirigiéndose a la asamblea litúrgica. Todos nos ponemos de pie y oramos con él. 

"Oremos... Dios todopoderoso, no ceses de 
proteger con tu amor... Por Jesucristo nuestro Señor".
                     Respondemos: "Amén"



RITO DE CONCLUSIÓN

Hemos llegado a la parte final de la celebración de la Eucaristía.

*Bendición final
El sacerdote dialoga con el pueblo y da la bendición final. Es Dios mismo quien te bendice a través de él.
Sacerdote: "El Señor esté con vosotros"
Respondemos: "Y con tu espíritu"
Sacerdote: "La bendición de Dios Todopoderoso, 
Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros".
Respondemos: "Amén"

*Envío
El sacerdote hace el envío 
"Que la alegría del Señor sea vuestra fuerza. Podéis ir en paz".
       Respondemos: "Demos gracias a Dios"

El sacerdote besa el altar y luego se inicia la procesión de salida junto con el canto final.



Luego el sacerdote con los acólitos bajan del presbiterio y se ponen delante del altar, hacen la reverencia y salen en procesión.
Esperamos a que el sacerdote abandone la Iglesia para salir.

El papa Francisco nos dice: "Quiero recordarte que no olvides venir a la Iglesia para participar en la Misa todos los domingos.
Otra cosa importante que no debes olvidar es: "La Misa no termina en la Iglesia, la Misa continúa su celebración en cada acto de amor que tu vas haciendo cada día con tu familia, amigos y personas que necesitan de tu ayuda".


miércoles, 25 de agosto de 2021

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. 

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes."

                                                                                                                                    Mateo 25:14-30




Normalmente, cuando leemos esta parábolas solemos fijarnos en el desenlace, para concluir que tenemos que rendir cuentas, según los talentos recibidos. Y es verdad. Pero antes que eso sería conveniente que nos detuviéramos en que hemos recibido unos dones, uno cinco, otro dos, otro uno según su capacidad.

La vida cristiana es, ante todo, el reconocimientos de los dones recibidos de Dios. Hemos recibido de Dios la vida, las cualidades de todo tipo, las personas que nos quieren y nos ayudan a crecer, el tiempo, los recursos de toda especie, naturales y sobrenaturales, la salvación de Dios que nos viene en la Iglesia, con sus sacramentos, la Palabra, el testimonio de tantas personas. La vida cristiana nos hace entender que todo en nuestra vida es un don de Dios, un don paternal de nuestro Padre Dios. Vivir regalado por Dios continuamente es una gozada.

Empleado fiel y cumplidor es el que ha mantenido una relación de amor con el dueño y, recordando los dones pasados, ha estado pendiente del futuro en el que rendir cuentas de lo recibido y multiplicado. Ha disfrutado de los dones y puede presentar un balance multiplicado.

Empleado negligente y holgazán es el que no se ha dado cuenta del don recibido, no lo ha apreciado como tal, no ha reconocido el amor de Dios en el don que se le ha entregado. Al no reconocer el don de Dios, ni lo goza ni lo puede agradecer.

                                                                                                            Demetrio Fernández