El pueblo de Israel fue bendecido durante muchos años, pero luego escogieron desobedecer a Jehová. Para ayudarles a recordarlo, Jehová permitió que sus enemigos, los madianitas, se llevaran sus alimentos y animales. Los israelitas estaban muy hambrientos, así que se acordaron de Jehová y oraron a Él pidiendo ayuda.
Gedeón era un hombre de una familia pobre. Jehová envió un ángel para llamarlo a liberar a Israel. Gedeón se preguntaba por qué Jehová lo había elegido.
Jehová le dijo a Gedeón que destruyera unos lugares donde los israelitas adoraban a dioses falsos. Gedeón obedeció y el pueblo se enojó.
Los israelitas querían matar a Gedeón, pero su padre los convenció de que no le hicieran daño. Gedeón fue protegido.
Gedeón no creía que pudiera liberar a Israel. Había más de 135.000 soldados en el ejército madianita. Pero Jehová le dio sabiduría y fortaleza a Gedeón.







