Translate

domingo, 15 de febrero de 2026

DAVID



David estaba cuidando las ovejas. Las vigilaba con mucha atención. David era pastor. Era muy bueno en su trabajo. Las ovejas sabían que estaban a salvo cuando las cuidaba David. Les buscaba prados con hierba verde y sabrosa y las llevaba a beber agua limpia y transparente. David tenía siete hermanos mayores. Tres de ellos eran soldados del rey Saúl.

Los filisteos luchaban contra el rey Saúl y sus soldados. Tenían de su parte a un hombre enorme, el gigante Goliat, y por eso estaban seguros de ganar.

Goliat era gigantesco y muy fuerte. Parecía de hierro: nadie podía hacerle daño.

Os desafío a luchar contra mí! -gritaba a los soldados del rey Saúl-. Os desafío a todos a luchar contra mí.

Todos tenían miedo de aquel hombre de hierro. Entre aquellos soldados estaban los tres hermanos mayores de David.

Un día, el padre de David le dijo:

-Ve a ver cómo están tus hermanos. Quizá tengan hambre. Aquí tienes diez barras de pan y diez quesos cremosos. Coge un poco de trigo tostado.

David llegó justo a tiempo de oír los gritos de Goliat.

Como nadie se movía, David se dirigió a los soldados:
-Ese gigante tiene demasiados humos. No podemos dejar que se salga con la suya.

Y a continuación, le dijo al rey Saúl:
-No tengo miedo a Goliat. Pelearé contra él.

-Pero eres sólo un muchacho.

-En casa yo cuido de las ovejas -dijo David-. A veces, los leones y los osos intentan llevárselas, y entonces tengo que protegerlas. Si Dios me cuida frente a los leones y los osos, también me cuidará frente a ese gigante.

David cogió su fuerte bastón. Bajó al arroyo. Escogió cinco piedras lisas que encajasen con su honda de pastor y se marchó a pelear con el gigante.

-¿Eso qué es? -se reía el gigante-. ¿Un niño con un palo que viene a vencerme?

David cogió una de las cinco piedras lisas y la lanzó con su honda: ¡Ssssssssssum!

La piedra golpeó a Goliat en medio de la frente y lo tiró al suelo.
El ejército de Saúl se alegró y lo festejó.
¡Y los filisteos se marcharon!

Tu primera Biblia. Edebé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario