En camino, tras Jesús resucitado.
Mostrando con la vida la Buena Nueva del Señor...
Construyendo el Reino desde la justicia, la solidaridad y la paz militante.
Apasionados por Dios y por el pueblo.
viviendo en el Espíritu del Señor,
contagiando la terca esperanza de los que esperan hasta lo imposible
porque para Dios no hay nada imposible.
Uniendo manos abiertas y esfuerzos mutuos
para construir una vida mejor para todos.
Compartiendo la comunidad en marcha hacia el Reino.
No instalarse, no creer haber llegado,
no tener seguridades más que Jesús y sus propuestas.
Optar por Jesús. Optar por el Reino.
Seguir a Jesús construyendo el Reino.
Alimentados por la Biblia en oración compartida,
y la Eucaristía, que nos reúne y anticipa el gran encuentro esperado.
Realizando la conversión personal diaria
y el cambio continuo de estructuras sociales
que oprimen y no liberan para hacer el reino de hermanos.
Discerniendo... con lucidez crítica y palabra valiente
los signos y las señales de Dios en nuestro tiempo,
anunciando y denunciando lo que en nuestra sociedad se opone al Reino.
Asumiendo el conflicto y los riesgos de seguir a Jesús,
madurando en las crisis y creciendo en fidelidad sincera.
Reviviendo la Pasión, asumiendo la Cruz,
sufriendo por Dios y por su causa,
la incomprensión, la soledad, el desprecio
y para algunos, hasta la muerte por el Reino.
No discriminar, perdonar y pedir perdón.
Ser coherentes entre palabra y acción.
Vivir sin dobleces entre práctica y contemplación.
Ser libre de los poderes, del consumo, de la ambición
y del egoísmo que mata y ayuda a morir.
Ser libre para el otro, para el que está cerca y el que no conozco.
Ser libre para ser solidario, para crecer en la fe
para esperar y construir esperanza, para liberar, para amar.
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