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viernes, 25 de abril de 2025

ELÍAS

 


Elías fue elegido por Dios para ser profeta y llevar su mensaje al pueblo de Israel. Fue un momento importante en su vida cuando Dios le habló y le dio la misión de confrontar al rey Acab y a los falsos profetas.

Elías pronunció una profecía de sequía sobre la tierra como consecuencia de la desobediencia del rey Acab y del pueblo hacia Dios.

Ahora, Elías era un profeta muy valiente y obediente a Dios. Un día, Dios le dijo que fuera a ver al rey Acab, quien no estaba siendo muy bueno. Elías le dijo que no habría lluvia en Israel por un tiempo ¿y así fue!

Durante tres años no cayó ni una sola gota de lluvia sobre la tierra. Esto causó mucha sequía y escasez de alimentos.

¿Sabías que incluso cuando no llovía Dios cuidaba de Elías? Le dijo a Elías que fuera a un arroyo y que allí tendría agua para beber. También le mandó cuervos que le llevaron comida. Asombroso, ¿verdad?

Después de un tiempo, Dios le dijo a Elías que fuera a ver a una viuda en Sarepta. Ella era muy pobre y apenas tenía comida para ella y su hijo. Elías le dijo que no tuviera miedo y que confiara en Dios. Milagrosamente su harina y aceite nunca se acabaron mientras Elías estuvo con ella. Fue un momento asombroso de provisión divina.

Después de tres años, Dios le dijo a Elías que se presentara ante el rey Acab y le anunciara que la lluvia volvería a caer sobre la tierra. Cuando Elías se encontró con Acab, desafió a los profetas de los dioses falsos a un concurso. Les dijo: "Preparemos dos altares y pongamos un buey en cada uno. Luego, invocaremos a nuestros dioses para que envíen fuego y quemen el sacrificio".

Los profetas de los dioses falsos hicieron todo lo posible para que su dios respondiera, pero no pasó nada. Entonces, Elías construyó su altar y lo preparó con mucho cuidado. Luego, oró a Dios diciendo: "Dios de Abraham, Isaac e Israel, demuestra hoy que tu eres el único Dios verdadero". En ese momento, ¡un fuego descendió del cielo y quemó el el sacrificio de Elías!

El pueblo, al ver esto, se dio cuenta de que solo había un Dios verdadero. Después de eso, Elías le dijo al rey Acab: "¡Escucha, la lluvia está llegando!" Y pronto, las nubes se formaron en el cielo y la lluvia comenzó a caer sobre la tierra, trayendo bendición y alivio a todos.

Después del desafío en el monte Carmelo, la reina Jezabel se enfadó y amenazó con matar a Elías. Esto lo llevó a huir y refugiarse en el desierto, donde Dios lo fortaleció y le dio ánimo para continuar su misión.

Más tarde, Elías tuvo un encuentro especial con Dios en el monte Horeb. Allí, experimentó un fuerte viento, un terremoto y un fuego, pero finalmente escuchó la voz suave y apacible de Dios.

Aunque Elías se siente solo, Dios lo consuela y le revela que no está solo, que hay otros fieles en Israel. Esto le recordó que Dios estaba con él y que debía seguir adelante en su labor profética.

Llegó el momento en que Elías debía pasar el manto profético a Eliseo, quien se convertiría en su sucesor. Elías encontró a Eliseo trabajando en el campo y lo llamó para que lo siguiera. Eliseo respondió dejando todo atrás y se convirtió en el fiel discípulo de Elías.

En el final de su vida, Elías y Eliseo llegaron al río Jordán. Allí, un carro de fuego descendió y separó a los dos hombres. Elías fue llevado al cielo en ese carro, dejando a Eliseo como el nuevo profeta de Dios.

La historia de Elías nos enseña la importancia de ser fieles a Dios en medio de la adversidad y oposición. A pesar de enfrentar desafíos y peligros, Elías se mantuvo firme en su fe y confió en que Dios cumpliría sus promesas.

viernes, 28 de febrero de 2025

SANSÓN

 



Muchos israelitas volvieron a adorar ídolos. Así que Jehová dejó que la gente de Filistea dominara el país de Israel. Pero había algunos israelitas que sí amaban a Jehová, como Manóah. Él y su esposa no tenían hijos. Un día, Jehová envió a un ángel para que le dijera a la esposa de Manóah: “Vas a tener un hijo que rescatará a los israelitas de los filisteos. Será un nazareo”. ¿Sabes quiénes eran los nazareos? Eran personas que servían a Jehová de una manera especial y tenían prohibido cortarse el pelo.
Cuando nació el niño le puso por nombre Sansón. 

Cuando creció, Jehová le dio una enorme fuerza. ¡Podía matar a un león solo con sus manos! Una vez, mató a 30 filisteos sin que nadie lo ayudara. Por eso, los filisteos lo odiaban y querían averiguar cómo matarlo. 

Los filisteos fueron a hablar con Dalila, que era la novia de Sansón, y le dijeron: “Te pagaremos miles de piezas de plata si descubres por qué es tan fuerte Sansón. Es que queremos atraparlo y meterlo en la cárcel”. Dalila quería el dinero, así que aceptó el trato. Al principio, Sansón no quería decirle a Dalila de dónde sacaba toda su fuerza. Pero ella lo molestó tanto que él se rindió y le contó su secreto. Le dijo: “Nunca me han cortado el pelo porque soy nazareo. Si me cortaran el pelo, perdería mi fuerza”. 

Enseguida, Dalila les dijo a los filisteos: “¡Ya sé cuál es su secreto!”. Hizo que Sansón se quedara dormido sobre sus rodillas y llamó a alguien para que le cortara el pelo. Entonces Dalila gritó: “¡Sansón, los filisteos están aquí!”. Él se despertó, pero se dio cuenta de que había perdido su fuerza. Los filisteos lo agarraron, lo dejaron ciego y lo metieron en prisión donde le pusieron a dar vueltas a una noria.

Un día que los filisteos celebraban una fiesta en honor a Dagón, su dios, sacaron a Sansón de la cárcel para burlarse de él. Le colocaron entre las columnas y le hicieron bailar. Sansón pidió al Señor que le devolviera la fuerza para vengarse de los filisteos, se agarró a las dos columnas y las sacudió con tal fuerza que el edificio se hundió sobre los príncipes de los filisteos y todo el pueblo que se encontraba allí. Así fue como consiguió al morir, dar muerte a sus enemigos. Sansón fue juez de Israel durante veinte años.


miércoles, 19 de febrero de 2025

BENDICIÓN

 «Que los caminos se abran a tu encuentro, 
que el sol brille sobre tu rostro, 
que la lluvia caiga suave sobre tus campos, 
que el viento sople siempre a tu espalda.

Que guardes en tu corazón con gratitud 
el recuerdo precioso 
de las cosas buenas de la vida.

Que todo don de Dios crezca en ti 
y te ayude a llevar la alegría 
a los corazones de cuantos amas.

Que tus ojos reflejen un brillo de amistad, 
gracioso y generoso como el sol, 
que sale entre las nubes y calienta el mar tranquilo.

Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
 que los ojos de Dios te miren, 
que los oídos de Dios te oigan, 
que la Palabra de Dios te hable, 
que la mano de Dios te proteja,
y que, hasta que volvamos a encontrarnos,
otro te tenga y nos tenga a todos,
en la palma de su mano».  

domingo, 9 de febrero de 2025

LA MIRADA DEL CATEQUISTA

Los ojos de Jesús, su mirada y su forma de contemplar sirven de modelo para todo catequista. Conocemos esta expresión: "lo esencial es invisible a los ojos" del escritor francés Antoine de Saint-Exupery, autor de El Principito.

La mirada del catequista busca lo esencial en las personas y en las situaciones. En la oración, aprende a mirar como Él y a contemplar el mundo como Dios lo mira. Los ojos son el espejo del alma y el catequista comunica mejor cuando sus ojos se parecen a los ojos de Jesús. 

En este decálogo encuentra el catequista la fuente donde mirarse  para crecer, pedir perdón por sus durezas y juicios, saber alegrarse y llorar cuando su vista se llena de misericordia. Este decálogo es un colirio para los ojos del catequista, para que rebosen compasión y ternura.




1. Es una mirada detallista queda valor a lo pequeño, como la mujer que buscaba el dracma perdido.

2. Su mirada está pendiente de todos, especialmente del que se ha perdido o se marchó. Va en su busca, como en la parábola de la oveja perdida.

3. Su mirada contempla el horizonte y siempre espera, como el Padre en la parábola del hijo que se marchó de casa.

4. Su mirada está llena de afecto, como en la mirada de Jesús al joven rico.

5. Su mirada se detiene en los que están fuera del camino, como en Zaqueo.

6. Sus ojos están llenos de misericordia, como en la mirada al Buen ladrón, San Dimas.

7. Su mirada contempla siempre la fuerza de la vida, no se da por vencido a pesar de la aparente muerte, como en la hija de Jairo.

8. Su mirada no juzga, no recrimina, no condena tal como hizo Jesús en su encuentro con la Samaritana junto al pozo de Siquem.

9. Su mirada es compasiva y llena de ternura, como la del buen samaritano, que ve cuando otros pasaron de largo.

10. Su mirada es profunda, sabe leer los acontecimientos de la vida desde el corazón, a ejemplo de María de Nazaret.


Por el Bautismo recibido
he sido incorporado a la misión
de anunciar el Evangelio a los pobres,
para llevar liberación
a toda clase de cautivos,
para abrir a la libertad
a cuantos estaban encerrados
en sus jaulas y prisiones.
Te doy gracias, Señor,
por haberme llamado,
por haberte fijado en mí,
por  invitarme
a una vida más evangélica,
por hacer de mí
palabra de tu Palabra
y luz de tu Luz,
la que viene de lo Alto
para romper la oscuridad
y las sombras
que llevan a la tristeza y a la muerte;
Luz que guía nuestros pasos
por el camino de la paz.