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sábado, 18 de enero de 2025

AARON - Historia bíblica para niños

Gracias a la afición que los israelitas tenían por los árboles genealógicos, sabemos muchas cosas de Aarón: era descendiente de Leví, uno de los hijos de Jacob; su mujer se llamaba Isabel y tuvo cuatro hijos, y, lo más importante, era el hermano mayor de Moisés. Tuvo suerte, esto le salvó de la orden del Faraón de matar a los niños hebreos.

Cuando se enteró de que Moisés volvía de nuevo a Egipto después de varios años huido en Madiam, el susto que se llevó al encontrarse con él fue grande. Nada menos -le dice Moisés- que tiene que acompañarle al Faraón y hablar en su nombre -a él no se le daba bien- para pedirle la libertad para todo su pueblo: los hebreos.

Y el Faraón les dio con la puerta en las narices, porque los hebreos eran una mano de obra muy barata: los tenían como esclavos. ¡Ah!, además las coas fueron a peor: el Faraón dio orden de aumentarles el trabajo y, encima, los encargados hebreos les acusaron de lo mal que lo pasaba el pueblo por su culpa.

No se achicaron Moisés y Aarón, sino que, convencidos de que Dios les había confiado esta tarea tan hermosa, siguieron en sus trece. ¡Lo que hicieron para conseguir que el Faraón diera su brazo a torcer! Les costó mucho, pero lo consiguieron. ¡Saltaban de gozo al comunicar al pueblo que el Faraón les dejaba marchar!

Si duro había sido el trabajo con el Faraón, más lo fue en el camino por el desierto. La gente se rebelaba contra Moisés y contra él. En algunos momentos lo pasaron fatal. Menos mal que Dios estaba de su parte y les echaba una mano: les daba el maná, de repente aparecían unas bandadas de codornices, brotaba agua de una roca... ¡Y algo muy bueno, en los momentos difíciles -y hubo muchos- acompañaba a Moisés en la oración!

Lo peor fue al pie del Sinaí, cuando, ante las presiones del pueblo al no regresar Moisés de la montaña, se vio obligado a fundir un becerro de oro y la gente lo adoró como si fuera el Dios  que les había sacado de Egipto. ¡Menuda la que se armó! Aarón buscaba toda clase de excusas, pero su hermano le echó una gran bronca. Algo le consoló, el que no fue solo para él, sino para todo el pueblo por haberle obligado a hacer tal cosa.

No llegó a entrar en la "Tierra Prometida". Lo había deseado y soñado muchas veces. Pero... Dios tiene sus caminos. En su peregrinar por el desierto, llegaron al monte Hor. Acompañado por su hijo Eleazar y Moisés, su hermano, subió a la cima. Moisés tuvo un gesto precioso con él: tomó las vestiduras sacerdotales de Aarón y se las puso a Eleazar. Y con la felicidad de que su hijo continuaba su misión en el pueblo, Aarón murió.

De Aarón nos han quedado como recuerdo las palabras con que bendecía a los israelitas y que aún seguimos utilizando los cristianos:

"El Señor te bendiga y te guarde;
el Señor haga brillar su rostro sobre ti
y te conceda su favor;
el Señor te muestre su rostro
y te dé paz".


                               

sábado, 11 de enero de 2025

MISIONEROS POR EL MUNDO: PEDRO CLAVER

Nació en una masía de Verdú , el valle de Urgel, el 25 de junio de 1580. Sus padres eran campesinos acomodados. Tenían varios hijos y Pedro era el más pequeño de los chicos.

El párroco que bautizó al niño escribió al final del acta de bautismo, según era su costumbre, este piadoso deseo: "Dios te haga buen cristiano". Y Dios le hizo santo.

Pedro creció en el ambiente campesino en que vivía su familia. Estudió sus primeras letras con los sacerdotes que regentaban su parroquia. No tenía vocación de labrador y a los 19 años empezó los estudios eclesiásticos. Entró en la Compañía de Jesús y en Mallorca se hizo amigos del anciano jesuita Alonso Rodríguez.

¿Quiénes eran los más necesitados, los más despreciados en aquel momento? Pedro pidió que le destinasen a Cartagena de Indias, uno de los principales puertos del tráfico de esclavos.

Uno tras otro los galeotes negreros llegaban al puerto. En las bodegas, húmedas y malolientes, hacinados sobre planchas de madera, venían los que fueron secuestrados en sus aldeas africanas.

Pedro se esforzaba por auxiliarlos. Llegaban medio muertos de hambre, de cansancio y de miedo. Buscaba intérpretes que hablasen sus lenguas y les llevaba comida, medicamentos y vestidos.

Muchos negros, extenuados por el largo viaje, mal alimentados y mal alojados se ponían enfermos. Pedro se ocupaba de acomodarlos lo mejor que podía y de curar sus llagas. Recorría las calles de Cartagena para pedir a las gentes dinero, alimentos, ropa y medicinas para los esclavos, y, al mismo tiempo, hablaba con todos de su gran preocupación.

Seguían secuestrando negros en África y vendiéndolos como esclavos, pero hubo personas que empezaron a comprender la injusticia y crueldad de la esclavitud como enseñaba Pedro. 

Los trabajos y penalidades minaron la salud de Pedro. Sufrió una parálisis progresiva que le postró en la cama, inmóvil, durante meses. Le había llegado la hora de sufrir con paciencia. En la mañana del 9 de septiembre de 1654 con gran paz se fue al cielo. 

La ciudad entera y los esclavos, que le habían olvidado mientras estuvo enfermo, se conmueven y se movilizan cuando corre la noticia de su muerte.

Beatificado el 16 de Julio de 1850 por Pío IX. Canonizado el 15 de Enero de 1888 por León XIII junto con Alfonso Rodríguez. El 7 de julio de 1896 fue proclamado patrón especial de todas las misiones católicas entre los negros. El Papa Juan Pablo II rezó ante los restos mortales de San Pedro Claver en la Iglesia de los Jesuitas en Cartagena el 6 de julio de 1986.




jueves, 19 de diciembre de 2024

PABLO

 


Hace muchísimo tiempo, en una ciudad llamada Tarso, nació un niño llamado Saulo. Creció aprendiendo muchas cosas sobre la religión judía, y su maestro era un hombre muy sabio. Saulo era muy inteligente y se convirtió en fariseo, una persona muy importante en su religión.

Saulo, que era un hombre muy respetado y conocido por seguir las tradiciones de su religión, tenía un gran problema con los cristianos. ¿Por qué? Bueno, él pensaba que los cristianos estaban haciendo algo mal al seguir a Jesús, quien para Saulo era un maestro falso. Esto le preocupaba mucho porque quería proteger su religión.

Saulo no se quedó solo pensando; ¡él actuaba! Se convirtió en alguien muy duro con los cristianos. Iba de casa en casa buscándolos para llevarlos a la cárcel. Imagínense, incluso las familias que solo querían seguir a Jesús eran llevadas por Saulo. Era un tiempo muy difícil para los cristianos, y Saulo era conocido por ser su gran perseguidor.

Saulo estaba tan convencido de que debía detener a los cristianos, que pidió permiso para ir a otras ciudades, como Damasco, para encontrar más cristianos y llevarlos a la cárcel. Estaba decidido a hacer todo lo posible para acabar con el cristianismo.

Un cambio sorprendente en el camino a Damasco
Un día, mientras Saulo iba a una ciudad llamada Damasco para encontrar más cristianos, algo maravilloso sucedió. ¡Una luz brillante del cielo lo rodeó y escuchó la voz de Jesús!

«Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues.»

Jesús le preguntó por qué estaba siendo tan malo con sus amigos, los cristianos. Saulo se dio cuenta de que estaba equivocado y decidió cambiar en lo que se conoce como la conversión de Pablo.

Después de ese día, Saulo empezó a creer en Jesús. Un hombre bueno llamado Ananías lo ayudó a ver de nuevo (porque había quedado ciego con la luz) y le enseñó más sobre Jesús. Saulo se bautizó y comenzó una nueva vida. ¡Ahora se llamaba Pablo!

Los viajes misioneros de Apóstol Pablo
Pablo comenzó sus viajes misioneros, es decir, aventuras increíbles en las que contaba a todos sobre Jesús. Hizo varios viajes largos y peligrosos a través de muchos países.

En estos viajes, visitó ciudades como Efeso, Corinto, y Filipos. En cada lugar, hablaba en las sinagogas, en las plazas y hasta en las casas, contando a todos sobre Jesús y cómo cambiar sus vidas.

En sus viajes, Pablo no estaba solo. Tenía amigos que lo ayudaban, como Silas, Timoteo, y Lucas. Juntos enfrentaron muchas dificultades, como tormentas en el mar, y veces en que la gente no los quería escuchar e incluso los metían en la cárcel. Pero no se daban por vencidos.

Pablo no solo hablaba; también hacía milagros en nombre de Jesús. Por ejemplo, en una ciudad llamada Listra, ayudó a un hombre que no podía caminar a levantarse y andar. Esto sorprendía a la gente y les ayudaba a creer en el mensaje de Pablo.

Cuando Pablo no podía estar con los cristianos que había conocido, les escribía cartas. Estas cartas forman parte de la Biblia hoy y se llaman epístolas. En ellas, daba consejos, ánimo y enseñanzas importantes. Algunas de estas cartas son a los Romanos, Corintios, Gálatas, y Efesios.

Por ejemplo, en Efesios Pablo habla de la importancia de ponernos la armadura de Dios para superar mentiras, miedos o tentaciones con la ayuda de la palabra de Dios.

Incluso al final de su vida, cuando estaba en prisión en Roma, Pablo seguía contando a otros sobre Jesús. Aunque estaba encadenado, su mensaje de esperanza y amor seguía llegando a mucha gente.

Lecciones de la historia del Apóstol Pablo
La historia de Pablo nos enseña algunas cosas importantes:

Entender la voluntad de Dios: Saulo estaba muy equivocado, pero también era muy apasionado y dedicado a lo que creía. Lo interesante es que, aunque Saulo estaba haciendo cosas malas, Dios tenía un plan para él. Y ese plan comenzaría con un viaje sorprendente a Damasco. Debemos aprender a hacer la voluntad de Dios.

El amor de Dios: Dios ama a todos, incluso a los que se equivocan, y quiere que todos conozcan su amor y se conviertan en mejores personas.

Dios puede usar a todas las personas: No importa quiénes seamos, Dios puede usarnos para hacer cosas maravillosas como ocurrió con Pablo. 
                                                                                                (Aprende su palabra)


lunes, 2 de diciembre de 2024

LA AMISTAD

La amistad es una forma de amor. Es un espacio en el que podemos compartir, divertirnos, confiar, sentirnos queridos y aceptados. Es un valor necesario desde que somos pequeños y que evoluciona a medida que vamos creciendo.

La amistad es el fruto que nace de conectarnos con otras personas, de quererlas y aceptarlas como son, y al mismo tiempo recibir esa misma corriente de afecto. Compañerismo, compañía, apoyo, confianza, sinceridad, diversión, entendimiento... todo esto se desencadena cuando tenemos un amigo.

Un amigo verdadero quiere la felicidad y el bien del otro, de manera desinteresada y afectuosa y no busca sacar provecho u obtener beneficios.



AMISTAD: PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO

"En la salida de sí mismo se da el encuentro con la carne de nuestros hermanos."

"Un auténtico espíritu de fraternidad vence el egoísmo individual que impide que las personas puedan vivir en libertad y armonía entre sí."

"Recuerda a tu Padre para sentirte hermano de tus hermanos, solidario, compañero, buen amigo."

"La piedad, como don del Espíritu Santo, es sinónimo de amistad con Dios, esa amistad en la que nos introdujo Jesús y que cambia nuestra vida y nos llena el alma de alegría y paz."

"Jesús quiere entablar con sus amigos una relación que sea el reflejo de la relación que Él mismo tiene con el Padre: una relación de pertenencia recíproca en la confianza plena, en la íntima comunión."

"Los amigos son la familia que Dios nos ha la oportunidad de escoger."