Translate
domingo, 16 de marzo de 2025
domingo, 2 de marzo de 2025
viernes, 28 de febrero de 2025
SANSÓN
miércoles, 19 de febrero de 2025
BENDICIÓN
que el sol brille sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.
Que guardes en tu corazón con gratitud
Que todo don de Dios crezca en ti
Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,
Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
y que, hasta que volvamos a encontrarnos,
en la palma de su mano».
domingo, 9 de febrero de 2025
LA MIRADA DEL CATEQUISTA
Los ojos de Jesús, su mirada y su forma de contemplar sirven de modelo para todo catequista. Conocemos esta expresión: "lo esencial es invisible a los ojos" del escritor francés Antoine de Saint-Exupery, autor de El Principito.
La mirada del catequista busca lo esencial en las personas y en las situaciones. En la oración, aprende a mirar como Él y a contemplar el mundo como Dios lo mira. Los ojos son el espejo del alma y el catequista comunica mejor cuando sus ojos se parecen a los ojos de Jesús.
En este decálogo encuentra el catequista la fuente donde mirarse para crecer, pedir perdón por sus durezas y juicios, saber alegrarse y llorar cuando su vista se llena de misericordia. Este decálogo es un colirio para los ojos del catequista, para que rebosen compasión y ternura.
1. Es una mirada detallista queda valor a lo pequeño, como la mujer que buscaba el dracma perdido.
2. Su mirada está pendiente de todos, especialmente del que se ha perdido o se marchó. Va en su busca, como en la parábola de la oveja perdida.
3. Su mirada contempla el horizonte y siempre espera, como el Padre en la parábola del hijo que se marchó de casa.
4. Su mirada está llena de afecto, como en la mirada de Jesús al joven rico.
5. Su mirada se detiene en los que están fuera del camino, como en Zaqueo.
6. Sus ojos están llenos de misericordia, como en la mirada al Buen ladrón, San Dimas.
7. Su mirada contempla siempre la fuerza de la vida, no se da por vencido a pesar de la aparente muerte, como en la hija de Jairo.
8. Su mirada no juzga, no recrimina, no condena tal como hizo Jesús en su encuentro con la Samaritana junto al pozo de Siquem.
9. Su mirada es compasiva y llena de ternura, como la del buen samaritano, que ve cuando otros pasaron de largo.
10. Su mirada es profunda, sabe leer los acontecimientos de la vida desde el corazón, a ejemplo de María de Nazaret.
he sido incorporado a la misión
de anunciar el Evangelio a los pobres,
para llevar liberación
a toda clase de cautivos,
para abrir a la libertad
a cuantos estaban encerrados
en sus jaulas y prisiones.
viernes, 24 de enero de 2025
sábado, 18 de enero de 2025
AARON - Historia bíblica para niños
Gracias a la afición que los israelitas tenían por los árboles genealógicos, sabemos muchas cosas de Aarón: era descendiente de Leví, uno de los hijos de Jacob; su mujer se llamaba Isabel y tuvo cuatro hijos, y, lo más importante, era el hermano mayor de Moisés. Tuvo suerte, esto le salvó de la orden del Faraón de matar a los niños hebreos.
Cuando se enteró de que Moisés volvía de nuevo a Egipto después de varios años huido en Madiam, el susto que se llevó al encontrarse con él fue grande. Nada menos -le dice Moisés- que tiene que acompañarle al Faraón y hablar en su nombre -a él no se le daba bien- para pedirle la libertad para todo su pueblo: los hebreos.
Y el Faraón les dio con la puerta en las narices, porque los hebreos eran una mano de obra muy barata: los tenían como esclavos. ¡Ah!, además las coas fueron a peor: el Faraón dio orden de aumentarles el trabajo y, encima, los encargados hebreos les acusaron de lo mal que lo pasaba el pueblo por su culpa.
No se achicaron Moisés y Aarón, sino que, convencidos de que Dios les había confiado esta tarea tan hermosa, siguieron en sus trece. ¡Lo que hicieron para conseguir que el Faraón diera su brazo a torcer! Les costó mucho, pero lo consiguieron. ¡Saltaban de gozo al comunicar al pueblo que el Faraón les dejaba marchar!
Si duro había sido el trabajo con el Faraón, más lo fue en el camino por el desierto. La gente se rebelaba contra Moisés y contra él. En algunos momentos lo pasaron fatal. Menos mal que Dios estaba de su parte y les echaba una mano: les daba el maná, de repente aparecían unas bandadas de codornices, brotaba agua de una roca... ¡Y algo muy bueno, en los momentos difíciles -y hubo muchos- acompañaba a Moisés en la oración!
Lo peor fue al pie del Sinaí, cuando, ante las presiones del pueblo al no regresar Moisés de la montaña, se vio obligado a fundir un becerro de oro y la gente lo adoró como si fuera el Dios que les había sacado de Egipto. ¡Menuda la que se armó! Aarón buscaba toda clase de excusas, pero su hermano le echó una gran bronca. Algo le consoló, el que no fue solo para él, sino para todo el pueblo por haberle obligado a hacer tal cosa.
No llegó a entrar en la "Tierra Prometida". Lo había deseado y soñado muchas veces. Pero... Dios tiene sus caminos. En su peregrinar por el desierto, llegaron al monte Hor. Acompañado por su hijo Eleazar y Moisés, su hermano, subió a la cima. Moisés tuvo un gesto precioso con él: tomó las vestiduras sacerdotales de Aarón y se las puso a Eleazar. Y con la felicidad de que su hijo continuaba su misión en el pueblo, Aarón murió.
De Aarón nos han quedado como recuerdo las palabras con que bendecía a los israelitas y que aún seguimos utilizando los cristianos:
el Señor haga brillar su rostro sobre ti
y te conceda su favor;
el Señor te muestre su rostro
y te dé paz".
.jpg)



.jpg)
.jpg)